Aunado al cambio de consultoría y de proyecto vino también un cambio de residencia. La razón es bastante simple: En una ciudad tremendamente grande como ésta, vivir en el norte implicaba cierta cercanía - cerca de una hora de recorrido - con el proyecto anterior, pero suponía al menos dos horas y media de viaje para mi nuevo destino, por tanto era realmente una necesidad el cambio.
Aún cuando aquel sitio era muy agradable y con bastantes comodidades (chimenea, sauna y jacuzzi) la distancia, entre otros - como es el tiempo - eran detalles insorteables. Así pues, y con una reducción en el concepto de renta como estandarte para el cambio, éste se produjo con ayuda de mis nuevos compañeros de trabajo, entre quienes me ofrecieron un vehiculo y manos para ayudarme a trasladar mis pertenencias (hubo detalles reelevantes para la decisión, como una visita al Hooters, por ejemplo :P pero ya habrá otro post que nos ayude a contar esa historia) y así fue como terminé rentando un espacio un poco más pequeño pero bastante agradable ya en el poniente de la ciudad, y a no más de 20 min de mi nuevo lugar de trabajo.